Pronóstico: Japón caerá en la segunda ronda del Clásico

Category: El Bate del Samurai Published: 29 November -0001
Written by Claudio Rodríguez Otero Hits: 208
 

   Esperamos estar equivocados, pero por lo que ha mostrado la selección japonesa de béisbol desde noviembre de 2016 hasta ahora, nuestra firme creencia es que ésta caerá eliminada en la segunda ronda del Clásico Mundial.

 

   La razón es muy sencilla: su debilitado cuerpo de lanzadores. En los últimos 8 partidos amistosos que ha disputado desde entonces, sus rivales le han anotado nada menos que 45 carreras, lo que representa un promedio de 5,63 carreras permitidas por juego.

 

   El pitcheo ha sido siempre su mayor fortaleza, pero lamentablemente ese no es el caso en esta ocasión. La ausencia de sus mejores brazos, que están todos ocupados en los entrenamientos primaverales de las Grandes Ligas, está afectando al conjunto de una manera severa.

 

   Si a eso sumamos la ausencia del fenómeno Shohei Otani por lesión y el mal desarrollo que han experimentado varias jóvenes promesas del béisbol japonés, entonces no resulta sorprendente lo que estamos presenciando en este momento.

 

   La escuadra que debutará mañana en el torneo de béisbol más importante del mundo cuenta básicamente con un solo lanzador confiable: el as de los Gigantes de Yomiuri y líder de la Liga Central en efectividad y ponches en 2016, Tomoyuki Sugano.

 

   Algunos de los relevistas han hecho un trabajo decente, pero salvo esas pocas excepciones el resto del cuerpo de lanzadores del equipo ha dejado mucho que desear en estos últimos meses.

 

   Paradójicamente, su ofensiva es una de las mejores de su historia, pero si no recibe el apoyo necesario desde la lomita nunca podrá convertir su buena productividad desde el plato en victorias o títulos.

 

   Dependiendo de lo que haga el joven e inexperto manager Hiroki Kokubo, quien ya ha demostrado en varias ocasiones que no está totalmente capacitado para su cargo, Japón podría incluso quedar eliminado en la primera ronda del torneo.

 

   Desde nuestro punto de vista, los japoneses ganarán con casi toda seguridad el partido de la primera ronda que abra Sugano, que es el único lanzador del conjunto capaz de blanquear a cualquier rival al que se enfrente.

 

   Si Kokubo es inteligente, utilizará a Sugano contra Cuba o Australia y luego le dará la pelota a su segundo mejor abridor ante China, de manera de garantizar las dos victorias necesarias para avanzar a la segunda fase.

 

   Por el contrario, si Kokubo comete el pecado de reservar a Sugano para el juego contra China, entonces Japón correría el riesgo de perder ante Cuba y Australia y quedar fuera del torneo en la primera ronda, lo que sería una tragedia tanto para el conjunto como para sus fanáticos.

 

   Ganar los 3 encuentros de esa primera fase, demás está decirlo, es algo que parece estar totalmente fuera del alcance del combinado nipón.

 

   Una vez llegado a la segunda ronda, el equipo debería ganar otra vez el partido que abra Sugano, sin importar cuál sea el rival. No obstante, en esa instancia ya no existirá una escuadra débil a la que pueda derrotar con lanzadores de segunda categoría, por lo que inevitablemente quedará eliminado del torneo.

 

   Ojalá estemos equivocados. Una eliminación temprana del Equipo Samurai, sobre todo si ocurre en la primera ronda, sería desastrosa para el evento.

 

   Una de las razones por las que Japón ha sido siempre una de las sedes del Clásico es la inmensa respuesta que su público siempre le ha dado al mismo. Las entradas para todos los partidos del conjunto casi siempre se agotan, incluso cuando juega fuera del país.

 

   Así mismo, 3 de los 4 patrocinadores globales del evento son japoneses (Nippon Express, Nomura y GungHo) y los niveles de audiencia de todos los partidos del equipo siempre están entre los más altos en la historia de la televisión local.

 

   Esto, sin contar la infinidad de productos relacionados al conjunto que se venden en el país durante la competencia y los miles de paquetes turísticos que terminan comprando los fanáticos que se trasladan a Los Ángeles a verlo disputar la ronda final, en el caso de que llegue a clasificar a la misma.

 

   Por lo tanto, una eliminación en la primera ronda se traduciría en un Tokyo Dome prácticamente vacío en la segunda, ya que el conjunto local no vería acción en ningún juego, y también en una enorme pérdida de dinero en términos de boletería, publicidad, consumo de productos y audiencia televisiva.

 

   Adicionalmente, eso podría hacer dudar a esos tres patrocinadores globales que mencionamos con anterioridad, quienes podrían decidir no invertir más dinero en el evento en el futuro por considerarlo una pérdida de tiempo.

 

   Los más optimistas aseguran que Japón siempre luce mal en los partidos preparatorios antes del torneo y que las cosas cambiarán una vez que comience el mismo, pero es no es necesariamente el caso.

 

   Es cierto que Kokubo ha estado haciendo muchos experimentos en los recientes partidos amistosos del conjunto, seguramente con el objetivo de definir la mejor manera de utilizar a sus jugadores, pero eso no representa una excusa para los malos resultados que éstos han arrojado.

 

   Ese promedio de 5,63 carreras permitidas por juego desde noviembre es algo que el cuerpo de lanzadores nipón nunca antes había mostrado y si bien es cierto que ese número no tiene valor de cara al torneo, también lo es que representa un muy mal augurio.

 

   Sin duda, es posible que hayamos sobreestimado a los rivales que enfrentará en las primeras dos rondas y que si tomamos en cuenta sus debilidades entonces Japón se vería mejor.

 

   Algunos fanáticos nos han mencionado, por ejemplo, que el equipo cubano es muy débil comparado con ediciones anteriores, mientras que otros señalan el mal momento que está atravesando Corea del Sur, que ya no es tan fuerte como lo fue en 2006 y 2009.

 

   Sin embargo, no nos confiamos por eso. Hoy día ya no existen rivales pequeños y el torneo, en apenas 3 ediciones, ya ha demostrado que el equipo más modesto puede dar grandes sorpresas, como lo ha hecho Holanda en varias ocasiones y también China e Italia en 2013.

 

   Una anécdota que puede invitar al optimismo es el caso de la selección japonesa que participó en el Mundial de Fútbol de 2010 en Sudáfrica.

 

   En los meses anteriores al torneo el equipo arrojó pésimos resultados, no mostraba carácter ni ideas sobre el terreno y el director técnico, que parecía no saber lo que estaba haciendo, se había convertido en el blanco de todas las críticas de la prensa local.

 

   No obstante, una vez que comenzó el campeonato Japón jugó el mejor fútbol de su historia. Derrotó 1-0 a Camerún en el primer juego, perdió 1-0 ante Holanda, que llegó a la final, y por último derrotó por un contundente 3-1 a Dinamarca para avanzar a octavos de final. En esa fase cayó ante Paraguay, pero sólo después de empatar 0-0 tras 120 minutos de juego y fallar en los tiros penales.

 

   Algo similar podría ocurrirle al Equipo Samurai en esta ocasión, a pesar de lo mal que está su pitcheo y de lo desacertado que luce su manager.

 

   Después de todo, el conjunto se coronó campeón de la primera edición del Clásico en 2006 luego de perder 2 partidos en la segunda ronda y avanzar milagrosamente a la semifinal gracias a su mejor diferencia de carreras anotadas.

 

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